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Una piedra en el camino

2 agosto, 2015

Una piedra en el camino

El destino tiene formas extrañas de ayudarnos a conmemorar las fechas. Cuando cumplo tres meses de viaje, estoy recorriendo de nuevo 670 kilómetros de regreso a Osh, en Kirguistán. Allí se encuentra Muz Too, una agencia de viajes en moto que cuenta con un taller mecánico donde me ayudaron a arreglar los amortiguadores hace tan solo unos días.

Atenea vuelve a estar herida. Va dando tumbos en la parte posterior de una camioneta por las mismas carreteras donde juntos hemos sorteado arena, barro y piedras. La sensación es de bastante frustración y tristeza. Durante el viaje trato de mantener el espíritu alto y el positivismo, aunque sinceramente me esta costando mucho. El motor es el corazón de Atenea, lo que hace que pueda funcionar y avanzar. Ahora está camino a la UCI con pronóstico reservado y sin posibilidad de recibir un trasplante.

Hace diez días que salí de Osh para recorrer la carretera de Pamir, la M41, una vía milenaria de comunicación utilizada en la época de auge de la Ruta de la Seda y una de las más altas del mundo. Son unos 1200 kilómetros con varios pasos por encima de los 4000 metros, paisajes increíbles, lugares remotos y un gran reto físico tanto para mí como para la moto.

Un deslizamiento de tierra ha cortado una parte de la carretera y obliga a coger un desvío hacia el sur. Mientras avanzaba por una carretera de pista, como siempre, entre dos poblados muy distantes entre sí, el ruido del motor de Atenea cambió repentinamente. Cuando detuve la marcha, un rastro de aceite marcaba nuestro avance a lo largo de varios metros. Sin duda esto es algo que no quieres ver; el aceite es para los motores como la sangre para los seres vivos. Atenea estaba herida, de eso no hay dudas, pero no había una hemorragia ni una herida visible.

Esta vez no veo muchas opciones. No hay cobertura en los teléfonos. Tengo comida y agua suficiente para esperar varios días hasta que pase algún vehículo, pero no he visto más de 20 en todo el día y muchos son bicicletas de viajeros.

Un par de horas más tarde pasa un camión con su carga precintada y no puedo subir la moto. Les pido a los conductores que me ayuden a colocar a Atenea en posición para comprobar el nivel de aceite. Al encenderla el sonido sigue siendo distinto al habitual y continúa perdiendo aceite.

Cuando ya he aceptado que pasaré la noche acampado junto a la moto se acerca una camioneta muy cargada como es habitual en esta zona. Me dicen que no me dejarán solo, pero el motor que falla es el de su camioneta y tras empujarla comienza a funcionar de nuevo. Quien va escribiendo el guión del viaje, se lo está trabajando y poniéndole mucha imaginación al asunto

En ese momento se acerca otra camioneta, igualmente cargada, pero en esta sí hay espacio para Atenea en la parte superior junto a unas ovejas y bultos. Como hablaba con unos viajeros en un hostal hace unos días, si los ángeles existieran, el mío tiene trabajo extra. O es un cachondo mental y se lo pasa bomba tratando de resolver los entuertos.

El conductor del vehículo se llama Guiasan y tiene rasgos afganos, la frontera con Afganistán está a unos pocos metros al otro lado del río Pamir. Me dice que no me puede llevar hasta Osh pero se ofrece a llevarme hasta otro pueblo donde podría subirme a otra camioneta. Tras arreglar el coste del trayecto, bajamos a Atenea a una casa y continuamos repartiendo bultos y trasladando pasajeros a lo largo del recorrido.

Tras invitarme a comer una sopa con pan me dice que saldremos en un rato. Subimos a Atenea de nuevo a la parte superior de la camioneta. Esta vez sola, sin sus amigas las ovejas.

Cinco horas más tarde llegamos al pueblo de Murgab donde nos espera una camioneta que ha conseguido Guiasan por teléfono cuando teníamos cobertura en el camino.

Una vez en Osh, de nuevo en el taller de Muz Too tras más de 400 kilómetros, probamos de encender a Atenea para ver la fuga de aceite. Ahora sí es una hemorragia. Creemos que es una junta, pero al retirar la tapa del lado de la cadena, observamos una herida de unos cinco centímetros en la parte posterior del motor. Probablemente se hizo con una piedra arrastrada por la cadena dentro del espacio entre la cadena y el motor. Hay una probabilidad de que esto suceda entre 5.000 millones. Patrik, el dueño de Muz Too, me dice que las piedras han ocasionado problemas en algunas de sus motos. Que lo solucionaremos. Que no me preocupe. Que soldaremos la parte rota. Su positivismo me ayuda. Me dice: esto es la aventura.

El momento, sin embargo, es duro y tengo una mezcla de negación y tristeza. Como cuando te informan de algún problema grave de salud, supongo. Trato de pensar positivamente, pero necesito un momento para aceptar la situacion.

Utilizando mis conocimientos de mecánica y del curso de mantenimiento de Atenea en India, consigo retirar el motor tras dos horas de trabajo. Ya es tarde y es sábado. Debo esperar hasta el lunes para seguir trabajando.

Uno de los mayores asesinos de seres humanos no mide más de un centímetro; el mosquito. Una piedra de no más de dos centímetros ha herido gravemente a Atenea y espero que la herida no sea de muerte.

Ahora Atenea está en la UCI, sin su corazón, esperando a que podamos realizar la operación con éxito.

  1. Ricardo dice:

    Força Atenea! Paz Astrada!

  2. silvio dice:

    Walter!
    me acordé del Nano:

    Bienaventurados los que están en el fondo del pozo porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando.

    Abrazo eterno y, seguramente, a seguir! Desde el Oeste, te acompaño.

  3. Pablo dice:

    Walter….sos argentino…..de está salís aunque tengas que atarlo con alambre. Fuerza. Abrazo.

  4. Mario Cocchi dice:

    Walter, los fierros se arreglan siempre. El seguro que te brinda la UCI adonde está internada, es la capacidad de superación de los problemas que la gente con ganas, esfuerzo y creatividad tiene en esos confines del mundo donde los medios son limitados, pero con un poco de habilidad, un alambre, una soldadora una pinza y un precinto, los mecanismos vuelven a funcionar. No pierdas las fuerzas y la esperanza, el objetivo propuesto y tu firme decisión de llegar, van a hacer que Atenea vuelva a rugir en los polvorientos caminos. Abrazo enorme!

  5. Gil dice:

    Chamo mucha suerte con el viaje, que todo este bien y que siga la aventura. Desde Venezuela un fuerte abrazo.
    Lo de que jodistes la moto, era jodiendo jajajaja

  6. Sergi Núñez dice:

    Ánimos!!!!

  7. Orlando dice:

    Las unicas motos que se dañan y van a la UCI, son las que andan rodando por el mundo, ergo Atenea te llevara a los confines pero se estropeara; afortunadamente, y aunque algunas motos tengan espiritu, su cuerpo siempre es de hierro. Se puede soldar, cambiar, aplicar un Jugaad y demas, la unica forma de aniquilarlas es que te rindas. El cuerpo de Atenea esta inspirado en los correos motorizados de la 2da guerra mundial “Royal Despatch”, que tenian a un ejercito de soporte, tu la llevas a los paises “Nosedondeestan” que por tener esas carreteras estan como estan; o sea, era de esperarse que protestara. Este desperfecto nos hace ver la solidaridad de los que andan en la via y que poco tienen, ADELANTE que camino queda!
    Eres un afortunado, en Venezuela, ni podemos salir (no hay pasajes y cuestan muchos $) ni te puedo ayudar (hay control cambiario de divisas) y nuestras carreteras estan como las de Tajikistan a pesar de ser un pais petrolero.
    Vas a poder arreglarla y seguiremos contigo hacia el horizonte, tomando grandes fotografias, mucho ANIMO, un abrazo.

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