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Cariño, me he ido con otra

28 julio, 2016

Cariño, me he ido con otra

Hablaba con una amiga hace un tiempo sobre el concepto de infidelidad en nuestra sociedad y el hecho de que parezca ser aceptada en algunos países (no hablo en los que te pueden lapidar, violar o asesinar por hacerlo). Es decir, que es más fácil en una reunion decir que has engañado a tu pareja que comentar que tienes una relación abierta.

El problema viene cuando después de hablar públicamente del engaño, al día siguiente esa otra persona aparece en una fiesta del mismo grupo de amigos y tú, sabiendo lo que hay, no sabes cómo actuar. Si solo saludas o le adviertes que tenga cuidado al entrar porque tal vez las astas hagan tope en la puerta.

Desde que llegué a Vietnam estoy viajando a lomos de otra, una moto de 110 cc que compré de segunda mano nada más llegar a Hanoi. Llegados a este punto, muchos se estarán preguntando qué le ha pasado a mi inseparable Atenea. La verdad es que me hubiera encantado poder entrar al país con ella, pero ha resultado imposible: para ello hay que contratar un tour cuyo coste diario asciende a unos 200 dólares. Como tuve que hacer en Birmania, pero sin un delegado del Gobierno detrás.

Mi idea era viajar a Vietnam más adelante, pero he aprovechado ahora que Atenea tiene que pasar una revisión en Bangkok, donde se encuentra la tienda Enfield más cercana, por desgaste y kilometraje. Así que decidí adelantar mi viaje con visado de un mes en mano y 300 dólares en el bolsillo para comprar la moto vietnamita que venderé al terminar el viaje.

Las opciones de motos no son muchas: se reducen a scooters y a copias chinas de Honda de máximo de 120 cc. Las motos de mayor cilindrada o importadas pueden costar el doble que en otros países debido a los aranceles de importación. Teniendo en cuenta que no podría comprar una moto muy potente ni llevar mucho equipaje, estoy haciendo un viaje minimalista con lo necesario para un mes en una mochila pequeña, donde llevo el portátil y algo de ropa, y un bolso donde llevo mi cámara y dos lentes.

Comprar una moto de confianza en Vietnam es una lotería. Hay varios foros en Internet donde otros viajeros venden sus motos usadas antes de irse del país, o carteles en Guest House u hoteles, pero claro, sin ningún tipo de garantía porque muchas veces han tenido más de un dueño. Así que decidí ir a una tienda donde venden motos principalmente a viajeros, usadas y nuevas, pero donde llegado el caso podría tener alguna especie de seguro más que al comprársela a un particular que no se que cuidado o mantenimiento le ha hecho.

Sin Atenea, con mi compañera temporal, siento que viajo sobre una bicicleta con motor y no puedo ir muy rápido porque los frenos no son tan potentes, la conducción de la gente aquí es bastante temeraria y hay muchos animales sueltos en las carreteras como búfalos o perros que se cruzan en la carretera.

Y de la misma forma que las personas que conocemos a lo largo de nuestra vida y nos ayudan a tener otras perspectivas e ideas o conocimientos, el haber estado viajando sobre la pequeña moto me está ayudando a reflexionar aún más, sobre lo que es necesario de lo que es imprescindible.

 

  1. Elías dice:

    Grandísimo viaje, que envídia. Escribe más si puedes. Me encantan tus historias. Ánimo desde Vigo. Impresionante fotógrafo.

Los comentarios están cerrados.

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