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Un año en la carretera

7 mayo, 2016

Un año en la carretera

Esta semana he cumplido un año en la carretera a lomos de mi moto, Atenea. Y aunque no soy muy de festejos, no deja de ser una cifra redonda y me ha dado por hacer un balance del viaje.

Las conmemoraciones son esas fechas que nos traen recuerdos de momentos agradables o que querríamos borrar de nuestra memoria para siempre, pero sin los que no seriamos lo que somos si no los hubiésemos tenido.

Y aunque a veces creo que en el imaginario de las personas el viaje aparece como idílico, no siempre ha sido un mar de rosas, y también he tenido momentos malos, pero siempre he intentando encontrar una contrapartida buena. Tratando de ver el vaso lleno, aunque fuese mitad liquido y mitad aire. O solo lleno por aire.

Por ejemplo, he tenido alguna fisura en las costillas debido a la caída cuando se rompió el amortiguador en Uzbekistán, pero he observado la via láctea en todo su esplendor desde el costado de mi tienda de campaña mientras estaba en el pueblo reparándolo.

He tenido que aprender a circular por todo tipo de terrenos con varias caídas pero he atravesado Mongolia.

He pasado muchísimo frío sobre la moto mientras caía toda el agua del cielo y más, pero la recompensa es haber recorrido Siberia en Rusia.

He tenido algún pequeño problema digestivo, pero he probado comidas que no sabia que existian.

Atenea ha tenido un par de problemas pero gracias a la ayuda de personas en el camino aún sigue funcionando y en India tuvo una atención personalizada.

Antes de salir de viaje escribí un post sobre algunos de los posibles “Y si” que nos bloquean y no nos dejan ir en búsqueda de nuestros sueños. Hoy los releía y veía que en verdad algunos se han cumplido en mayor o menor medida, pero aquí estoy, un año después, con 42749 kilómetros recorridos, 22 países transitados y nuevas frases y palabras en otros idiomas aprendidas. Así que ningún  “Y si” fue tan fuerte como para pararme más de lo necesario o deseado, sabiendo lo que quiero hacer y poniéndole toda la  pasión con el fin de lograrlo.

Una de las razones por las que en el viaje he decidido hacer fotos y escribir, pero no hacer video, es porque si filmara debería estar muy pendiente de qué cosas serían interesantes filmar y tendría que pasar muchísimo tiempo frente al portátil editando. Perdería la posibilidad que me da el viaje en moto de desconectar, imaginar y pensar mientras avanzo a lo largo de la carretera sobre todo en algunos tramos que es recta como un espaguetti y lo que hay alrededor tiene muy poco interés por ser monótono y repetitivo.

Y aunque ahora parece que hay una obsesión por fotografiar o filmar todo, yo sigo siendo de los que prefiere poner el móvil o la cámara a un costado, hablar y compartir el momento con quien tengo enfrente al 100 % sin tener que postearlo en tiempo real. Prefiero observar y aprender para luego tomarme el tiempo de procesarlo y tratar de transmitirlo en algunos de los textos del blog. A veces, igualmente, es posible fotografiarlo y compartirlo en forma de imágenes.

También tengo que decir que realmente no he notado el paso del tiempo y el año me ha alcanzado al cumplirse 366 días -este ha sido un año bisiesto- desde que salí de Barcelona el 1 de mayo. Las formas de advertirlo principalmente son en mi cuerpo, con alguna cana más en la barba o en mi cabeza, y que mi cuenta bancaria ha disminuido considerablemente. Mi saldo ha alcanzado un color anaranjado.

Por eso, para terminar, quiero agradecer a las personas que han recibido al menos una de las 38 fotos entregadas hasta ahora. Entre ellas, 29 han sido vendidas a través de la web y nueve sorteadas entre los que han colaborado con diferentes cantidades. Estas aportaciones me han ayudado a continuar. Aunque muchos a veces creo que algunas personas se sienten intimidadas a  colaborar con pequeñas cantidades, quiero aclarar que por poco que crean que es, para mí al final hace mucho si voy juntando muchos poquitos.

Porque si he logrado cumplir el año es gracias a ahorros que tenía para comenzar el viaje, pero también gracias a las personas que se han interesado por el viaje y lo siguen, lo apoyan y comparten.

Hace unos días leía una frase que decía: “Solo una vez hay que mirar hacia atrás en la vida y es para contemplar lo lejos que hemos llegado”. Yo le agregaría: Mirar hacia el costado para ver a todas las personas que van acompañando y mirar hacia adelante, tratando de llegar al horizonte, el cual se aleja a medida que avanzamos.

Un año

 

 

  1. Magda jou dice:

    Admirable, feliz de leerte. Muchos abrazos.

  2. Beñat Villanueva dice:

    Ayer descubrí tu blog. Tuve la suerte de conocerte con el grupo de Paso NW, con Rosa, Marta y Núria en el norte de Laos. Fue un placer compartir contigo la cena y la sobremesa en el mercado nocturno. Un abrazo. y sigue disfrutando de tu viaje.

  3. Mariluz Martín dice:

    Es emocionante leerte y compartir el viaje a través de tus fotos. Gracias! Un abrazo desde el sur latinoamericano.

Los comentarios están cerrados.

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