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¿Y tú tomas el metro?

15 junio, 2015

¿Y tú tomas el metro?

Parado en un atasco a la entrada de una ciudad, en el que avanzo muy lentamente, bajo una lluvia casi torrencial, tengo una sonrisa de oreja a oreja.
Cuando estoy en situaciones así, recuerdo la respuesta de una entrevistada en un multimedia sobre la clase alta en Buenos Aires que hicieron unos amigos. Le preguntaron: ¿Usted toma el metro? A lo que ella respondió: ¨Claro, en Nueva York¨.

Teniendo en cuenta que las personas de clase alta normalmente no toman el metro en Buenos Aires, el significado de esta respuesta conlleva lamentablemente connotaciones negativas sobre la visión de clases. Igualmente creo que otras muchas personas responderían del mismo modo a preguntas parecidas: que cuando viajan hacen cosas que en su día a día, o en su ciudad, no soportarían hacer, lo harían de mala gana o rechazarían aunque les pagaran por ello.

• Levantarse a las cuatro de la mañana para salir a caminar.

• Hacer cola para entrar a un restaurante.

• Pagar a veces mucho dinero para subir a la torre, edificio o iglesia más alta de la ciudad.

• Estar en un atasco, sin molestarse lo más mínimo y no tocar bocina.

• Hacer amigos y contar batallitas al que se conoce haciendo trekking cuando al vecino ni siquiera se le da los buenos días.

• Comprar la ropa que utiliza la gente local para parecer del lugar. Y que después probablemente nunca más utilicen.

• Aplaudir cuando se está viendo el atardecer y el sol se pone.

• Ser amable con gente que pide en la calle. O simplemente ser amable.

Creo que viajar ayuda a cambiar la forma de relacionarnos y a eliminar prejuicios. Desde mi punto de vista, estos son consecuencia del desconocimiento de la cultura de otros países; nos dejamos guiar demasiado por los estereotipos, y acostumbramos a generalizar por nacionalidades. Sin embargo, lamentablemente, muchas personas no cambiarán por mucho que viajen o al volver a su rutina acabará su estado mental de viaje.

Así, por ejemplo, actúan de forma contraria a como les gustaría que los trataran a ellos. Les gusta que se reconozca su trabajo y cobrar dignamente por él, pero luego fuera de casa regatean precios hasta pagar pocas monedas por algo que ha costado esfuerzo y dedicación. Y además se vanaglorian de ello. Creen que por haber pagado un paquete turístico, las personas que los atienden son sus sirvientes y no piensan en las situaciones en las que viven, muchas veces alejados de sus familias para poder trabajar allí.

Todos estos pensamientos me pasan por la cabeza mientras motoristas sin casco, coches y camiones me quieren adelantar por la izquierda y por la derecha, o transforman una carretera de un sólo carril en otra de dos o tres de ellos. Al mismo tiempo un carro tirado por caballos se cruza en la carretera y me obliga a salir de mi ensimismamiento para volver a concentrarme en el camino.

Todavía estoy en Europa, pero el cambio de modos de conducción en los sucesivos países ha sido gradual desde que salí de Barcelona: de ordenado a caótico. En algún punto de la carretera me he encontrado con señalizaciones de ganado y ciervos en libertad. Sin embargo, lo que me he encontrado fue una tortuga cruzando una ruta secundaria.

Mientras sigo con la sonrisa bajo el casco, miro a un costado y hay una tienda que vende camisetas. Hay una roja con letras blancas, que me llama la atención porque lleva estampada en ella: ¨Ellos lo llaman caos, nosotros lo llamamos hogar¨.

Y no puedo estar más de acuerdo.

  1. Erikha dice:

    Imagenes, por doquier, de mi tierra que no es solo mia y me atrevo a decir que no es mia, sino de todos, imagenes claras en cada palabra, sensaciones, sentidos, olores, colores, todo da la palabra… belleza de palabras… salud!

  2. Yéssica dice:

    Y la foto de la tortuga cruzando la ruta?

  3. Graciela Soria dice:

    Es tál cual lo describes Walter. Llevo una vida viajando, Me encanta ser nomade y sentirme arte y parte.Viajando he leido con mis ojos y corazón sobre mil culturas y me han permitido saborearlas en sus mercados.
    Viajando y observando he llegado también a la conclusión que la gente es igual en todas partes,con defectos y virtudes tomando el metro o el subte,el tren o el tram sin tener en cuenta etnia, religión ni región.Un abrazo, que sigas disfrutando.

  4. DianaF dice:

    Qué belleza en tus palabras, tus fotos son sublimes!
    Buen viaje compañero!
    Una suerte acompañarte en la distancia.

  5. Aynur dice:

    Viajar ensancha la vista.
    El destino es reconfortable, pero el disfrute está en adentrarse en su gente, su gastronomía , su idioma, sus tradiciones, olores y sensaciones.
    Viajar es aprender a aprehender , por eso no hay que dejar de viajar , no hay que dejar de aprender, incluso de la del metro 😉

    Muy buen post y seguimos disfrutando de tu viaje !!!

Los comentarios están cerrados.

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