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14% y bajando

15 agosto, 2015

14% y bajando

¨Ahora me acabo de enterar que mi amigo Walter Astrada al que conocí en México en el año 2012 en casa de Enric Martí, ha tenido una desventura con su moto. Walter está dando la vuelta al mundo desde hace tres meses con la única compañía de “Atenea”, el nombre con el que ha bautizado a su “burra”, que le han fallado las fuerzas en Kirguistán.

He leído la última entrada en su blog y dice que pese a no haber perdido el optimismo le está costando mucho mantenerlo. Desde aquí le mando todo el ánimo del mundo y le doy fuerzas para que termine su épico viaje digno de epopeya griega que está realizando por nuestro vasto mundo.

Esta son la clase de personas que te obligan a dar un puñetazo en la mesa y pensar que el ser humano es capaz de hacer cosas increíbles. Walter está demostrando que cualquier persona con ganas de volar puede realizar una proeza como la que va a conseguir. Buena Suerte.¨

Diego Sánchez, 17 años
Esta es una de las muchas muestras de afecto y apoyo que he recibido los últimos 15 días mientras me dedicaba a tratar de resucitar a Atenea en Osh, Kirguistán.

He recibido también un poco de apoyo monetario a través de algunas donaciones y compra de fotos en la web. Ya lo he hecho personalmente por email, pero quería agradecerlo aquí también.

Hace 15 días, mientras recorría la carretera del Pamir, la mítica M41, una piedra arrastrada por la cadena abrió una herida de unos cinco centímetros en el motor de Atenea provocando una grave fuga de aceite. Puedes leer lo que me ocurrió en Una piedra en el camino.

Para solventar el daño hecho por la piedra debimos realizar una soldadura. Esto redujo el espacio donde se aloja el piñón, una pieza con forma de estrella ninja que arrastra la cadena. He tenido que esperar ocho días la llegada de uno más pequeño desde Madrid con la incertidumbre de si el arreglo era efectivo o no.

Que Atenea vuelva a funcionar me ha llevado exactamente 14% del tiempo que llevo viajando. Sin embargo, si continúo adelante, cada vez será proporcionalmente más pequeño hasta convertirse en una anécdota más.

Y es aquí donde radica la mayor diferencia entre viajar por un tiempo limitado y cuando tenemos un poco más de flexibilidad. Por el taller de Muz Too, una agencia de viajes en moto que cuenta con un taller mecánico, y donde ya tengo una tarjeta VIP y un par de gallinas que actúan como mis asistentes, pasaron todo tipo de motos con los problemas más variopintos.

Algunos moteros con problemas serios, o no tan serios, han tenido que suspender el viaje y regresar a sus casas porque el arreglo les consumía el tiempo restante del viaje. Otros, como Mike y su amigo Brando, han tenido algo más de suerte; un viajero alemán les trajo un amortiguador para una de sus motos, y así podrán completar el viaje hasta la ciudad rusa de Vladivostok antes de tener que regresar a trabajar dentro de unos 20 días.

En este tipo de situaciones, en las que es difícil mantener el optimismo como consecuencia del tiempo empleado en las reparaciones, es cuando se observa las diferentes formas de afrontar los problemas y las diferentes formas de viajar.

He aprendido a reparar cosas que en Europa probablemente tiraríamos o a usar el ingenio hasta límites insospechados. Un tornillo por más pequeño que sea, no se tira, tiene valor. Se guardan piezas de toda forma y tamaño, porque puede servirle al próximo viajero que tenga problemas o esté en apuros.

El intercambio de información y consejos con otros moteros con los que he compartido estos días ha sido una fuente de conocimiento. También he vuelto a ver a otros viajeros, como Chris, con quien crucé una buena parte de Uzbekistán y no para de bromear con que su moto es infalible y el resto de nosotros, los mortales, no paramos de tener problemas.

He aprendido bastante de mí mismo, sobre todo a mantener el optimismo y el pensamiento positivo aún cuando después de esperar ocho días el repuesto, y terminar de arreglar la moto, continuaba perdiendo aceite. Tuve que rehacer una parte del trabajo, ya que todos los traslados y traqueteos habían abierto una segunda fuga a traves de una junta.

Y es que al no tener una fecha cerrada de regreso, el tiempo se vuelve relativo. Me permite afrontar los problemas y averías con otro estado de ánimo y actitud. Creo que es aquí donde radica uno de los secretos del viaje.

Ahora que la moto esta arreglada, lo único que me preocupa es poder cruzar Mongolia y llegar a Vladivostok antes que el frío, lo único para lo que el paso del tiempo será implacable.

  1. Aynur dice:

    Que buena noticia leer que Atenea está de nuevo en marcha y que seguimos disfrutando del viaje.

    Un hombre no envejece cuando se le arruga la piel , sino cuando se le arrugan los sueños y las esperanzas.
    Así que , adelante con la aventura !!

  2. Elo dice:

    Bien ciccio!

  3. Cazalis dice:

    Siempre en el presente! Un enorme abrazo W. Que tu camino solo tenga mas luz.

Los comentarios están cerrados.

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