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El tiempo

26 marzo, 2017

El tiempo

Retomé el viaje hace casi tres meses, y recién he podido actualizar mi web con nuevas fotografías hace dos semanas.

El paso del tiempo, aliado de esa obsolescencia programada, implacable, que nos obliga a actualizar cada programa informático o aparato electrónico que utilizamos; esa misma, atacó a mi web. El precio fue no permitirme subir fotos en español e inglés a la página. De esta manera, se montó un lío de programación dentro de The Journey.

Mientras Xavi, el programador de mi página, resolvía el problema, a mi me tocó hacerle un chequeo completo a Atenea, que había estado aparcada durante 4 meses en Kuala Lumpur (Malasia). Además me puse a hacer algo que venía considerando: reacomodar sus maletas para ganar un poco más de estabilidad durante la conducción. Entonces, aunque técnicamente estaba ya de viaje -y muriese de ganas de subirme a la moto y salir a la carretera-  tardé varios días en poder hacerlo.

Ya con Atenea lista, realicé un pequeño recorrido por las tierras altas del interior de Malasia para comprobar que gozaba de buena salud y regresé a Kuala Lumpur a fotografiar el Festival Hindú del Thaipusam. Aquí pude testear las cámaras fotográficas nuevas, para esta parte del viaje.

Si bien todo iba acomodándose a su ritmo,con el pasar de los días y sin poder compartir el viaje y las fotos, tenía la percepción de que apenas había avanzado.

Soy consciente de que no sé muchas cosas, pero sí de algo estoy seguro es que el tiempo se vuelve relativo dependiendo como nos enfrentemos a los problemas, dificultades y/o diferentes momentos.

Lamentablemente, creo que nuestro cerebro es alguien bastante tramposo que le gusta jugar con nosotros y eso no nos ayuda mucho.

Pues creará la sensación de que las horas no pasan nunca cuando sufrimos, cuando sentimos que estamos en un callejón sin salida, en una situación desesperada, tenemos que seguir un tratamiento médico o echamos de menos a alguien. En esos momentos se nos nubla la mente y todo parece una montaña del tamaño del Everest que debemos subir.

Por el contrario, hará que sintamos que los minutos pasan rápido cuando disfrutamos, cuando estamos de vacaciones, cuando creemos encontrar lo que nos hace feliz o estamos con la persona que queremos frente a nosotros.

Lo bueno es que conociendo el enemigo, podemos intentar preparar las defensas. Y una forma es tratar que el tiempo sea solo una palabra y relativizarlo lo más posible dentro de las circunstancias. Tristemente,  por la época en que vivimos y para algunas cosas, su paso transcurre implacable.

Cuando le damos importancia, hasta un reloj detenido marca la hora 2 veces al día.

 

 

  1. Enrique Plata Rocio dice:

    Estimado walter,soy Enrique Plata ,de Lanzarote (el de la pierna fracturada)
    Me alegro que te hayas puesto de nuevo en camino con tu querida Atenea.,te deseo el mejor de los viajes ,muchas aventuras y buenas fotos que nos permita estar donde tú estés a través de tu maravillosas imágenes
    Un fuerte abrazo.
    Seguiremos en contacto

Los comentarios están cerrados.

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